Las conductas disruptivas en el aula son todos aquellos comportamientos que implican algún tipo de conflicto dentro del entorno escolar y académico. Los alumnos que las llevan a cabo pueden tener, a su vez, conflictos internos que son los que realmente las originan.

En este post veremos algunos ejemplos de conductas disruptivas en el aula y cómo abordar cada una de ellas de forma adecuada.

Ejemplos de conductas disruptivas en el aula

  1. Interrumpir al profesor mientras imparte la lección. Suele ser icónica la imagen de un niño lanzando avioncitos de papel al profesor mientras este se encuentra de espaldas, escribiendo en el encerado. Sin embargo, este ejemplo de conductas disruptivas en el aula es uno de muchos. También se considera como tal cuando el alumno se levanta desafiante, insulta al profesor mientras este habla y cualquier otra manifestación similar. Si un alumno se comporta de esta manera continuamente, es importante que el profesor asiente su autoridad, pero también que trate de encontrar el motivo de dicha conducta. En cambio, ante un alumno que habitualmente no es conflictivo, pero que en un momento puntual lleva a cabo una conducta disruptiva de este estilo, el profesor debe preguntarse si realmente él es el causante y no reprenderle de entrada. En caso de hacerlo, es posible que el propio profesor sea el causante del inicio de un mal comportamiento prolongado en el tiempo. Un alumno no conflictivo puede empezar a serlo si se le trata de manera injusta.
  2. No obedecer ante la orden directa del profesor. Ante conductas disruptivas en el aula como las mencionadas en el punto anterior, la consecuencia inevitable suele ser una orden por parte del profesor. Ir al despacho del director, separar la mesa y quedarse mirando contra la pared... La que se considere adecuada en cada momento. Pero puede ocurrir que el alumno se rebele y no obedezca. Esto ocurre principalmente con profesores que no han asentado su autoridad desde el principio. Es esencial que el alumno no crea que puede salirse con la suya, de modo que si el profesor le ordena algo no debe desistir hasta que el alumno realice lo indicado.
  3. Molestar a los compañeros. Existen muchos casos en los que el profesor no es consciente de las conductas disruptivas en el aula. En casos de bullying, puede ocurrir que un alumno esté siendo molestado o acosado por otros en silencio y que estos solo lo ataquen cuando el profesor no está mirando. Es por ello que el profesor debe tratar de no desviar su atención del alumnado en ningún momento y ser muy perspicaz a la hora de detectar este tipo de problemas que pueden llegar a hundir a algunos alumnos debido al comportamiento de otros. También es cierto que hay casos en los que un alumno molesta a otro sin que haya violencia ni acoso de por medio. Por ejemplo, cuando un alumno hablador impide que otro preste atención por envolverlo en su dinámica de conversación continua.
  4. Atentar contra el material. En lo relativo a la violencia, los alumnos conflictivos pueden destrozar libros, muebles u otro tipo de materiales cuando se ven incapaces de golpear al profesor o a sus compañeros. Por supuesto, es preferible esto a que atenten contra la integridad física de otra persona, pero no se debe permitir. Si ocurren este tipo de conductas disruptivas en el aula, de nuevo es porque el profesor no ha asentado su autoridad desde el principio. Por lo tanto, la solución es la misma que veíamos en el segundo punto de este listado.

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Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia