Uno de los trastornos del aprendizaje más comunes es la discalculia, conocida comúnmente como trastorno del cálculo. Se trata de una alteración que afecta a conocimientos básicos en el campo de las operaciones (suma, resta, multiplicaciones, divisiones) y, en menor medida, a campos más abstractos como la álgebra o la aritmética.

Cómo detectar la discalculia

El diagnóstico de este problema es relativamente sencillo, puesto que los alumnos afectados presentan todos o algunos de los siguientes síntomas:

  • Su capacidad para el cálculo se sitúa bastante por debajo de la media para su curso escolar o edad.
  • El trastorno interfiere claramente en su rendimiento escolar general o, como mínimo, en las actividades que requieran la realización de cálculos u operaciones matemáticas básicas.
  • Problemas para entender conceptos como cantidad, número o transcripción gráfica.
  • El niño no es capaz de establecer relaciones número-objeto.
  • Problemas con los sistemas de numeración, que se acrecientan a medida que las cantidades son mayores.
  • El alumno no es capaz de memorizar el grafismo de cada número, por lo que tiene muchas dificultades para reproducirlo.
  • Escritura en espejo de las cantidades.
  • Confusión de dígitos.
  • Problemas al automatizar sumas y restas, aunque normalmente comprende el mecanismo.
  • Le cuesta mucho memorizar las tablas de multiplicar.

 

discalculia

Un aspecto común a todos los casos de discalculia es que la capacidad intelectual del niño es normal y tampoco hay ningún problema físico que justifique el problema. En caso de existir alguna alteración intelectual o física, las dificultados en el aprendizaje exceden claramente de las asociadas habitualmente con el mismo.

Tipos de discalculia

La mayoría de autores identifican cuatro áreas de deficiencia en la discalculia que se corresponden con los cuatro grandes tipos comúnmente aceptados:

  1. Deficiencias lingüísticas. El problema reside en un déficit en la compresión de los enunciados de los problemas matemáticos.
  2. Problemas de compresión. Dificultades para reconocer y entender símbolos, así como también para ordenar y seriar grupos de números.
  3. Problemas con las operaciones. El alumno no es capaz de seguir el ritmo medio de la clase en las operaciones básicas y sus secuencias.
  4. Problemas de atención. En este caso, se observan problemas en la copia de figuras geométricas y símbolos operacionales.

Como ocurre con cualquier trastorno del aprendizaje, la detección temprana de este problema es crucial para su corrección y, si es necesario, introducir al niño en algún programa para alumnos con necesidades educativas especiales (NEE).

De causa desconocida, aunque la mayoría de expertos se decantan por factores neurobiológicos, los síntomas de la discalculia pueden empezar a presentarse a partir de los 6 años, aunque lo normal es que se hagan evidentes sobre los 8 años, existiendo casos de niños que no han sido diagnosticados hasta los 9 0 10 años e incluso más.

Las TIC como instrumento eficaz para la discalculia

La utilización de recursos innovadores y tecnologías de la información y la comunicación (TICs): el ordenador, Internet, juegos educativos on line o vídeojuegos, son hoy en día una herramienta de comprobada eficacia para ayudar a los niños con discalculia. Sus ventajas no se encuentran únicamente en que resultan amables y motivadores para los alumnos, sino que permiten trabajar directamente sobre el cálculo y potenciar las funciones básicas con ejercicios de atención sostenida o de destreza viso-espacial.

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia