El aprendizaje por imitación es uno de los mecanismos básicos en el aprendizaje de cualquier persona, especialmente en los niños de corta edad y más aún si tienen necesidades educativas especiales (NEE) o algún tipo de   trastorno del espectro autista (TEA). Un correcto aprendizaje por imitación y observación es una buena garantía para el correcto desarrollo físico, psicológico y verbal de los alumnos y alumnas.

aprendizaje por imitación

El proceso de aprendizaje por imitación

En el aprendizaje por observación o imitación se encuentra implicados cuatro procesos distintos.

  • Procesos de atención. En esta etapa el alumno o alumna debe prestar atención a las características más relevantes de la conducta del modelo.
  • Procesos de retención. Consiste en la retención por parte del niño o niña de la información adquirida mediante la observación, con el objeto de después reproducir la conducta.
  • Procesos de reproducción motora. Para poder ejecutar la conducta aprendida es preciso que el alumno tenga las capacidades motoras mínimas para poder realizarla.
  • Procesos de motivación y de incentivo. La nueva conducta solo se refleja si el chico o chica recibe el incentivo adecuado. Es decir, para que la conducta se ejecute el individuo debe tener la motivación adicional de un refuerzo: una buena nota, una felicitación o cualquier otra recompensa adicional.

Cómo conseguir mejores resultados

Normalmente el alumno o alumna no imita cualquier tipo de conducta, sino la que considera más provechosa y eficaz y, sobre todo, aquel modelo con el que se siente más identificado. La imitación es selectiva, es decir, no imitamos cualquier conducta sin más, sino que aquellas acciones que nos resultan más atractivas o valoramos de forma positiva.
Por este motivo, para que la enseñanza por imitación gane en efectividad es  importante que el modelo a imitar, es decir, el maestro o profesor tenga las siguientes competencias y responda a un perfil parecido al siguiente:

  • Capacidad de proporcionar reforzamiento. Una de las características que hace que un modelo cuente con más posibilidades de ser imitado es que tenga suficiente capacidad para reforzar a los niños. Dicho de otro modo, los profesores que son capaces de lograr ese reforzamiento, muchas veces gracias a su mayor capacidad de ofrecer afecto y confianza, tienden a ser más imitados por los alumnos.
  • Mostrar autoridad. Está demostrado que los maestros capaces de imponerse, no por la fuerza sino con persuasión y asertividad, son más imitados por los niños, que los ven como un modelo robusto que les otorga seguridad y tranquilidad.
  • Similitud entre el modelo y el observador. Si es posible, conviene que la diferencia de edad entre el maestro y los chicos no sea muy grande, pues de esta forma es más probable que se cree una nexo que ayude a poner en práctica las actividades de imitación.
  • Inspirar sinceridad. A los niños autista les cuesta mucho coger confianza, y siempre se muestran más receptivos ante un modelo que les parezca sincero y confiable.

Además del modelo, en los procesos de imitación en niños también es son muy importantes las actividades seleccionadas. Estas deben ser adecuadas e individualizadas a la edad y características de cada niño. Algunas de las formas de imitación más usadas son: hacer figuras con plastilina, tomar comidas o alimentos, cuidar plantas o animales, realizar construcciones con cubos o piezas pequeñas, poner objetos dentro de una caja, peinarse o lavarse la cara.