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Una alimentación equilibrada clave para retrasar el avance del SIDA

  • 1 diciembre 2017
  • La tasa de los nuevos diagnósticos de VIH son superiores a la media de los países de la UE y de Europa Occidental
  • El estado nutricional de las personas seropositivas incide directamente en una mayor esperanza y calidad de vida
  • Es imprescindible cubrir las necesidades calóricas de los pacientes para evitar la malnutrición y el deterioro orgánico

Valencia a 30 de noviembre de 2017.- Con la campaña “Mi salud, mi derecho” se celebra mañana el Día Mundial de la lucha contra el SIDA, un lema que nos recuerda que el derecho a la salud va más allá del acceso a servicios sanitarios de calidad y a medicamentos. Una vivienda y unos saneamientos adecuados, unas condiciones de trabajo saludables, un entorno limpio y el acceso a la justicia son algunos de los aspectos que se reivindican con esta campaña, que tiene como objetivo acabar con la epidemia del SIDA como amenaza para la salud pública para 2030.

En España, según los últimos datos oficiales, presenta una tasa ajustada de nuevas infecciones por VIH de 9,44 por cada 100.000 habitantes, contabilizándose un total de 39.350 casos desde 2003, lo que supone una tasa de nuevos diagnósticos de VIH superiores a la media de los países de la UE y de Europa Occidental. En relación al SIDA, desde el inicio de esta epidemia, se han notificado un total de 85.720 casos que, tras alcanzar la cifra más alta de la década de los 90, han descendido progresivamente desde 1.996 hasta 2.015.

En la actualidad, además de las conocidas consecuencias inmunológicas de esta infección que han sido controladas a través del desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas, “existe una sólida evidencia científica acerca de las consecuencias sobre el efecto en el estado nutricional de los sujetos infectados” según Guillermo Molina, profesor del Master de Epidemiología y Salud Pública de Universidad Internacional de Valencia (VIU).

Una de estas estrategias con más eficacia en el tratamiento y prevención de las alteraciones metabólicas, es la educación nutricional para alimentarse de manera sana y equilibrada, cubriendo las necesidades calóricas y evitando perder masa muscular.

Según el experto de la VIU “se recomienda una dieta en la que las kilocalorías totales sean aportadas por los macronutrientes con un 50 % de carbohidratos, 15-20 % de proteínas y 30-35% de grasas”. Estos porcentajes se pueden cubrir incorporando en todas las comidas una cantidad de verduras y/o tubérculos (boniato, berenjena, calabacín….), proteínas de calidad (de origen animal y, en caso de veganos, mezclando siempre una legumbre y un cereal) y grasas saludables (aceite de oliva o de coco virgen extra, lácteos enteros, huevos….). Las frutas, dado su alto contenido en micronutrientes, también deben formar parte de la dieta diaria, aunque con dos piezas al día es suficiente.

El profesor Molina concluye que “como siempre, la correcta alimentación y un régimen adecuado de actividad física se muestran como la mejor herramienta para mantener la salud, aún en el caso de pacientes infectados por VIH o que ya hayan desarrollado la enfermedad”.