Hace un tiempo me llamaron de un programa de radio para hablar sobre coaching y explicar a la audiencia cuáles eran los fundamentos de esta disciplina. Hacia el final de la entrevista, un oyente entró en antena y me dijo: “muchas gracias por tu intervención, pensaba que el coaching era algo más esotérico, sectario y metafísico”. Y luego me comentó las peripecias de una amiga suya que tras un problema personal se había dedicado a participar en temas de meditación, yoga, relajación, medicina oriental,.. después de asistir a un curso de coaching.

A mi amigo oyente y a todos aquellos que aún piensan que el coaching no es una ciencia, les diría que el coaching es una disciplina seria dotada de una metodología precisa y basada en unas fuentes empíricas. Pero eso no quita para que además, sea una poderosa herramienta de cambio que te reorienta hacia el éxito, hacia la consecución de todos los objetivos y metas que te has trazado tanto a nivel personal como profesional, y te ayuda a reflexionar sobre tus propios paradigmas: las creencias con las que te mueves por la vida, los juicios y prejuicios que influyen en tu manera de relacionarte con los demás, tu escala de valores y las “gafas” con las que percibes la realidad.

De ahí que muchas personas cuando se acercan al mundo del coaching y lo interiorizan, puedan tomar decisiones importantes que afecten a sus vidas y a la de las personas de su entorno y  que por lo tanto, supongan cambios importantes en su forma de entender la realidad. El coaching es una técnica que afortunadamente moviliza, pero no toma decisiones por ti, son decisiones que probablemente no tomabas por miedo, indecisión, comodidad,.. pero que ya eras conscientes de que las ibas a tomar tarde o temprano.

Otra cosa es la práctica del coaching, donde el dominio de los recursos y las técnicas que aplicamos para acompañar y facilitar a nuestros clientes la consecución de sus objetivos y las metas que se han trazado, rozan el terreno del arte como manifestación de la excelencia en la aplicación de cualquier técnica o profesión.

De ahí que concluyamos que el coaching tiene Ciencia (con mayúsculas) en sus entrañas y mucho arte en su aplicación, aspectos que podréis vivenciar en el Máster en Coahing y Psicología Positiva en Educación.

El Coaching es una disciplina que se encarga de potenciar los resultados individuales y de equipo. Un buen coach es un experto en el manejo de las variables clave que ayudan a un individuo o una organización a conseguir optimizar al máximo su trabajo y obtener rendimientos extraordinarios. Dicho esto, un buen coach es un artista. Cada uno que entienda lo que quiera.

Autor

JUAN FERNANDO BOU PÉREZ

Director Máster Coaching y Psicología Positiva en Educación.