El disfrute del verano se puede llegar a medir por la calidad y cantidad de tiempo libre que se disponga. Pero ¿puede un psicólogo clínico permitirse desconectar durante un extenso período de tiempo teniendo a su cargo pacientes con problemáticas psicológicas y emocionales graves? Para responder a esta pregunta, hay que reflexionar sobre algunas cuestiones concretas.
 

¿Debe el psicólogo estar permanentemente desconectado, aunque cierre la consulta?
Muchos psicólogos sanitarios del ámbito privado se encuentran en la disyuntiva de si deben cerrar la consulta mientras se van de vacaciones o bien estar todo el verano disponibles, por si alguno de sus paciente les necesita. También sería interesante conocer el porcentaje de pacientes que se toman “vacaciones de terapia”. Aunque será muy difícil obtener ese dato, algo que es indiscutible es que el derecho a las mismas existe para todos, tanto para pacientes como para terapeutas. Es una realidad que las vacaciones son una necesidad y que sin ellas, continuar trabajando de la misma manera, es como mínimo un poco más difícil, por no decir imposible.
Por tanto, en cuanto a la psicología clínica se refiere, la cuestión no es si irse o no irse de vacaciones, sino la forma en la que el profesional se va de vacaciones.
 

¿En qué casos se recomienda no dejar de atender a los pacientes si existe la posibilidad?
¿En una depresión mayor con riesgo de suicidio, en una persona con recurrentes ataques de pánico, en alguien con una marcada agorafobia, en aquel que está viviendo un duelo, en un proceso de crecimiento personal, en una incendiada terapia de pareja? La respuesta es simple, la situación problemática de cada persona o familia puede ser trascendental para quien la está viviendo; no obstante, desde el punto de vista profesional, se hace difícil determinar en qué casos es más importante estar presente y en cuáles podría no serlo tanto. De este modo, como siempre ocurre en el ámbito de la Psicología, todo es relativo y depende de cada situación concreta.
 

¿Existe alguna alternativa a la terapia presencial tradicional?
Imaginemos que, durante sus vacaciones, el psicólogo puede dedicar algo de tiempo libre para desempeñar determinadas tareas profesionales. Así, en caso de ser necesaria una terapia por las circunstancias que rodean al paciente, una alternativa podría ser el uso de las nuevas tecnologías. Aunque es cierto que la terapia online puede no tener el mismo efecto en todos pacientes, es la alternativa por excelencia. Y es que la comunicación mediante correos electrónicos o aplicaciones como Skype, Whatsapp o Facebook, por su flexibilidad, resulta tremendamente eficaz cuando se trata de una terapia a distancia.
 

¿Quién debe marcar los horarios, el paciente o el psicólogo?
La estructura de los horarios en tiempo de vacaciones debe ser establecida por el profesional, tras previo acuerdo con el paciente, en base a las necesidades personales de ambas partes. Esto significa que se debe pactar un período de tiempo concreto de atención a los pacientes. Y, en la variedad está el gusto, ya que podemos encontrar psicólogos que prefieran agrupar todas las sesiones de terapia en una mañana, mientras que otros preferirán tener poca pero constante carga laboral diaria, y así trabajar, por ejemplo, dos horas al día.
Por tanto, durante el periodo vacacional, la clave está en buscar un equilibrio entre el tiempo libre y las obligaciones que demanda el paciente, teniendo en cuenta siempre sus circunstancias personales y las propias.
 

Author

Basilio Blanco Núñez

Profesor del Máster Universitario en Psicología General Sanitaria