Permíteme que te cuente un cuento sobre el origen de la felicidad…

“En el principio de los tiempos, se reunieron varios demonios para hacer una travesura. Uno de ellos dijo:- “Debemos quitar algo a los hombres, pero ¿qué les quitamos?”.

Después de mucho pensar otro demonio dijo: - “¡Ya sé! Vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la puedan encontrar”.

El primero propuso: - “Vamos a esconderla en la cima de la montaña más alta del mundo”.

Inmediatamente repuso otro: - “No, recuerda que tienen fuerza; alguna vez alguien puede subir y encontrarla y si la encuentra uno, ya todos sabrán dónde está”.

Luego propuso otro: - “Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar”.

Y otro contestó: - “No, recuerda que tienen curiosidad; alguna vez alguien construirá una máquina para poder bajar y entonces la encontrará”.

Uno más dijo: - “Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra”.  Y le dijeron: - “No, recuerda que tienen inteligencia; un día alguien va a construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad”.

El último de ellos había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás. Analizó cada una de ellas y entonces dijo: - “Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren”.

Todos lo miraron asombrados y preguntaron al mismo tiempo: - “¿Dónde?”.

El demonio respondió: - “La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán”.

Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: El hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la lleva dentro…”

(Autor desconocido)

La búsqueda de la felicidad es tan antigua como la humanidad misma. A lo largo de la historia, las distintas civilizaciones han pretendido descifrar las claves de la felicidad, constituyendo su búsqueda objeto de anhelo, preocupación, conocimiento y estudio, siendo abordada por ámbitos tan diversos como la religión, el arte y la música y por disciplinas como la filosofía, la psicología, la antropología o la sociología.

En la actualidad estamos viviendo una especie de “boom de la felicidad”, concepto muy presente entre la población general. Con frecuencia escuchamos el término en campañas publicitarias, medios de comunicación, y en ámbitos tan diversos como el deportivo, el sanitario, el organizacional, el educativo, el empresarial o el personal. Existen centenares de libros, artículos en revistas especializadas, películas, cursos teórico-prácticos, eslóganes publicitarios, etc., sobre cómo conseguir ser feliz.

Tal importancia tiene alcanzar la felicidad que la Asamblea General de la ONU, en su resolución 66/281 del 12 de julio de 2012 decretó el 20 de Marzo Día Internacional de la Felicidad. Y ya existen países que miden su desarrollo en función del “Índice de Felicidad” per cápita.

En el campo de la psicología, si bien la corriente humanista ha influido en el estudio de la felicidad, el impulso definitivo se produjo en la década de los 90 gracias a los psicólogos Martin Seligman y Mihaly Csikszentmihalyi, quienes con sus trabajos dieron lugar al nacimiento y consolidación de un nuevo enfoque conocido como Psicología Positiva. También conocida como “Ciencia de la Felicidad”, estudia –aplicando el método científico- el significado del concepto de felicidad y cómo diversos factores endógenos o aspectos positivos y saludables del ser humano, tales como emociones agradables (alegría o amor), y fortalezas y virtudes (la empatía, la bondad, la creatividad, el optimismo o la gratitud) pueden llevar al ser humano a alcanzar el tan ansiado estado de felicidad.

A este estudio de la felicidad se ha sumado la Neurociencia, aportando descubrimientos científicos que avalan que la felicidad es el resultado de la actividad de unos circuitos cerebrales programados por la evolución para producir ese estado de bienestar. ¿Pero cómo podemos alcanzarla? Generando pensamientos agradables y emociones positivas, y realizando aquellos actos que nos hagan sentir bien, ya que de esta manera estaremos activando los circuitos cerebrales de la felicidad.

¿Te animas a activar tus circuitos neurofelices? Te propongo un sencillo ejercicio, tomado de Martin Seligman, denominado “El Diario de la Felicidad”: Durante un tiempo, elige un lugar tranquilo y, preferiblemente al acabar el día, anota en un papel los siguientes aspectos: 1) Tres cualidades positivas que hayas puesto en práctica ese día; 2) Tres aspectos por lo que sientas gratitud; 3) Tres aspectos de ese día por los que te sientas orgulloso; 4) Tres cosas positivas que se hayan producido en tu vida.

Te invito a ver este interesante vídeo, de la mano de Eduardo Punset, “Aprendiendo a ser felices” (REDES):

https://youtu.be/RoOxyF1u1GM

  • Seligman, M.E.P. (2007). “La auténtica felicidad”. Ediciones B
  • Csikszentmihalyi, M. (2011). “Flow: Una psicología de la Felicidad”. Editorial Kairós
  • Martínez, M. y Moya- Albiol, L. (2015): “Escucha tu cerebro. La clave de la Neurofelicidad”. Editorial Plataforma Actual

 

Dra. Segunda Sánchez Lorente

Directora de TFMs en las áreas de Psicobiología de la Felicidad y Coaching en el Máster de Psicología General Sanitaria de la VIU