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Armonía emocional en la comunicación

La Asertividad está integrada en las Habilidades Sociales y es un componente primordial de ellas. Se define como un “conjunto de conductas que suponen la expresión directa de los propios sentimientos, la defensa de los derechos personales y el respeto por los de los demás” (Gómez, Martorrell, 2017).

Galassi (citado por Roca, 2003) considera que el concepto de Asertividad incluye tres áreas principales:

  1. La autoafirmación, que consiste en expresar opiniones personales, hacer peticiones, y defender nuestros legítimos derechos, respetando los derechos de los demás (el derecho a cambiar de opinión en una situación determinada. El derecho a decir “No” sin sentirnos culpables. El derecho a cometer errores haciéndonos responsables de sus consecuencias, etc.).
  2. La expresión de sentimientos positivos, por ejemplo, a la hora de hacer o recibir halagos. Al recibir un halago, en lugar de ignorarlo o rechazarlo, podemos contestar: -“Muchas gracias, me alegra que pienses así”. Si no lo recibimos con agrado, la persona que lo ha expresado puede sentirse ignorada -e incluso rechazada- y tal vez evite elogiarnos en otra ocasión.
  3. La expresión de sentimientos negativos de forma adecuada y cuando esté justificado hacerlo (manifestación de desacuerdo o bien de desagrado; cómo respondemos a las críticas y cómo las realizamos, etc.).

La actitud de aserción nos permite comunicarnos manteniendo la integridad y respetando  -al mismo tiempo- los derechos humanos básicos de los demás. Es una comunicación clara y directa que evita la acritud y los tonos ofensivos; para lograrla hemos de prestar especial cuidado no sólo al contenido del mensaje que deseamos transmitir, sino también a la forma, al modo de decirlo, lo que nos lleva a los componentes no verbales de la comunicación: la mirada, la sonrisa, la expresión facial y la postura corporal son cruciales a la hora de dar credibilidad, ya que deben ser congruentes con lo que decimos. Si mantenemos los brazos cruzados ante nuestro interlocutor, la respuesta provocada en él no será tan convincente como si permanecemos con los brazos abiertos y relajados, y sonriendo en actitud de asentimiento.

Con la Asertividad no tratamos de manipular a los demás e imponer nuestra razón, lo que se pretende es negociar cuando surjan conflictos entre dos partes, partiendo de la base de que la otra persona puede no estar de acuerdo con lo planteado. Un ejemplo de esta actitud la vemos reflejada en la siguiente cita de Voltaire: -“No estoy de acuerdo contigo, pero moriría por defender tu libertad de expresarlo”.

No siempre conviene mostrarse asertivo; habrá situaciones en las que elijamos no mostrarnos asertivamente por las consecuencias negativas que podría traernos.

En ocasiones, los objetivos que se persiguen no llegan a alcanzarse, pero lo más importante es la satisfacción lograda en la expresión, así como delimitar el lugar que uno ocupa en relación a la situación.

En la “Universidad Internacional de Valencia” (VIU), dentro del programa del “Máster General en Psicología Sanitaria” y del “Máster Universitario en Prevención e Intervención Psicológica en Problemas de Conducta en la Escuela”, contamos con asignaturas en las que se desarrollan y explican de forma detallada estos contenidos.

Para concluir, en términos generales cabe destacar que deviene esencial educar en conductas asertivas y en la empatía, en el gesto amable y no en el desabrido; educar en la dulzura, en actitudes respetuosas y en la cortesía. “Cortés en todo” -nos advierte Baltasar Gracián en su prosa didáctica y filosófica, compendio de maneras exquisitas y de profunda sabiduría.

 

Vídeo: “El poder de la empatía”

 

Bibliografía:

Castanyer, O. (1996).  La asertividad: expresión de una sana autoestima. Bilbao: Editorial Desclée De Brouwer.

Davis, F. (1971). La comunicación no verbal. Madrid: Alianza Editorial.

Goleman, D. (1995). La inteligencia emocional. Barcelona: Kairós.

Goleman, D. (1998). La práctica de la inteligencia emocional. Barcelona. Kairós.

Goleman, D. (2003). Emociones destructivas: Cómo entenderlas y superarlas. Barcelona: Kairós.

Gómez, M. O., Martorrell, C. (2017). Educación emocional y habilidades sociales. La empatía. Valencia: Universidad Internacional de Valencia (VIU).

Roca, E. (2003). Cómo mejorar tus habilidades sociales. Valencia: ACDE Ediciones.

Smith, M. J. (2003). Cuando digo no, me siento culpable. Madrid: Debolsillo.

Enlaces de interés:

Blog sobre la inteligencia emocional: http://www.blogseitb.com/inteligenciaemocional

Portal de inteligencia emocional: http://inteligencia-emocional.org

Programa guía para el desarrollo de competencias emocionales, educativas y parentales: http://www.fapaes.net/biblio/PROGRAMAcompetenciasemocionales.pdf

 

Por Solange Sand. Doctora en Psicología, Psicoanalista y Escritora. Profesora del Grado en Psicología de la “Universidad Internacional de Valencia” (VIU).