• El Informe resalta su situación de dependencia alimentaria debido a que casi la totalidad de las importaciones de alimentos básicos en México proceden de EEUU
  • Destaca la buena aceptación de la Agricultura por Contrato ya que organiza el proceso de comercialización garantizando un precio a la cosecha, especialmente del maíz
  • Los incentivos destinados a este Programa han experimentado un aumento del 90% y el volumen gestionado de un 59%

Valencia (24-01-2017).- Cristian Morales Opazo y  Lorena Tudela Marco, Dr. Ingeniero Agrónomo y profesora colaboradora de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), ha elaborado un informe sobre “Retos de las políticas agroalimentarias en México. El caso de la Agricultura por Contrato”, en el que explica la situación de dependencia alimentaria por la que está atravesando México, “agravada en los últimos años, debido a que casi la totalidad de las importaciones de alimentos básicos proceden de Estados Unidos”.

“Esta concentración geográfica de las importaciones –ha continuado- es más evidente en el caso del maíz, donde la balanza comercial es deficitaria y aproximadamente el 99% de lo que se importa proviene de Estados Unidos”.

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición mexicana, actualmente la situación de dependencia alimentaria no se puede considerar  una coyuntura temporal y, a pesar de la tendencia favorable en contra del hambre en términos generales, se acusa la carencia de acceso a la alimentación saludable.

Para la experta de la VIU, “las causas de la dependencia alimentaria son múltiples y complejas, entre las que cabe destacar el comportamiento de la balanza comercial agrícola y la concentración geográfica de las importaciones, así como la capacidad competitiva de los productores de alimentos básicos y la distribución de la producción agropecuaria”.

En respuesta a la inseguridad de los mercados, se ha incrementado el uso de la Agricultura por Contrato, una de las políticas más relevantes para este sector puesta en marcha por el Gobierno mexicano, y cuyos incentivos han experimentado un aumento, de 2013 a 2015, del 59% respecto al volumen gestionado y de un 90% respecto a la subvenciones realizadas.

Agricultura

En este sentido, la experta de la VIU ha indicado que “La Agricultura por Contrato tiene muy buena aceptación y es valorada positivamente debido a que genera certidumbre del proceso de compra-venta y de los incentivos a la producción que promueve, y a que el uso de este esquema de coberturas es beneficioso para productores y mayoristas porque reduce la vulnerabilidad de ambos frente a la volatilidad de precios internacionales”.

“Además, por un lado, asegura al productor la venta anticipada de su cosecha y, por otro, asegura al comprador una fuente segura de abasto de la producción de granos y oleaginosas, a través de la firma de un contrato registrado y  validado ante los organismos competentes’’ –ha añadido.

 

AGRICULTURA POR CONTRATO

La Agricultura por Contrato es un programa de apoyo a la comercialización cuyo objetivo principal es organizar el proceso de comercialización garantizando un precio a la cosecha. Está gestionado por la Agencia de Servicios a la Comercialización y Desarrollo de Mercados Agropecuarios (ASERCA), y los cultivos que cubre actualmente son maíz, sorgo y trigo.

Este programa es pionero en el uso de instrumentos de cobertura en función de los mercados de futuros, ya que se utiliza el precio futuro de la Bolsa de Chicago como instrumento para cubrir el riesgo de la volatilidad de precios (tanto a los mayoristas como a los productores) del maíz blanco. Esta característica ha levantado voces críticas que cuestionan la conveniencia de aplicar el precio futuro de la Bolsa de Chicago como el precio de referencia para los precios del maíz blanco mexicano.

En este sentido, el estudio plantea algunos aspectos clave a tener en cuenta para valorar la eficacia de la Agricultura por Contrato a largo plazo, como analizar cuando deja de ser un incentivo tanto para el productor como para el comprador, ver los estados que han realizado más contratos y por tanto han recibido más apoyo, también para comprobar si estas ayudas sirvieron para reducir la volatilidad de los precios o comparar los datos de producción totales y analizar qué porcentaje de la producción y sus características se canaliza bajo este formato.

El estudio indica también que son necesarios análisis más detallados para evaluar y validar la pertinencia de utilizar las coberturas del precio futuro del maíz amarillo de la Bolsa de Chicago como precio de referencia del maíz blanco en México, ya que éste no parece estar correlacionado con los precios al mayoreo de México, por lo que su uso como precio de referencia en el cálculo de las coberturas podría no ser el más indicado para prevenir el riesgo de productores y comercializadores.

Por último, resalta que sería interesante explorar nuevas alternativas y promover estrategias complementarias que incurran en un menor gasto público, así como plantear apoyos alternativos más específicos para proteger aquellos productores de menor tamaño que no alcanzan a producir los volúmenes mínimos de los contratos de la Agricultura por Contrato, y favorecer el intercambio de experiencias,  lecciones aprendidas o estrategias similares que hayan podido implementarse en otros países.

SECTOR AGROALIMENTARIO EN MÉXICO

El sector agroalimentario tiene un papel estratégico desde el punto de vista económico, social, cultural y medioambiental en México. En el Norte del país se concentra la mayor parte de la producción y se generan mayores excedentes estacionales.

El maíz es con diferencia el cultivo de mayor importancia en el país, tanto por la superficie sembrada, como por su papel en la cultura social y por la importancia en la dieta diaria mexicana. México es el cuarto país productor de maíz, por detrás de EEUU, China y Brasil. Asimismo, también es un importante consumidor.

https://youtu.be/5RglCrJ9Atc