La depresión en general es uno de los trastornos más comunes en la actualidad. Según la OMS la depresión afecta en el mundo a alrededor del 16% de personas mayores de 40 años. Sin embargo, debemos distinguir varios tipos de depresión, entre otros la depresión exógena.

Existen diversos criterios de clasificación de la depresión. Vamos a destacar los dos más importantes:

En función de la intensidad de los síntomas de la depresión se puede hablar de:

  • Depresión leve.
  • Depresión moderada.
  • Depresión grave.

En función de las causas de la depresión podemos distinguir entre:

Depresión exógena. Este tipo de depresión se genera por acontecimientos externos como pueden ser la muerte de un familiar o de una persona querida, una enfermedad grave, un problema económico, el desempleo, una ruptura de pareja o una experiencia traumática.

Depresión endógena. En la depresión endógena el factor desencadenante es interno y tiene un componente biológico y hereditarios. Este tipo de depresiones suelen ser más resistentes al tratamiento y duran más tiempo.

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Síntomas de la depresión exógena

Los síntomas de la depresión exógena y de la endógena son muy parecidos. Podemos destacar los 5 síntomas siguientes:

  • Visión pesimista del futuro. Una persona que padece una depresión exógena ve el futuro de forma muy negativa, piensa que todo va a salir mal y nos es capaz de apreciar las cosas positivas que pueden ocurrir.
  • Ansiedad e irritabilidad. La depresión exógena supone que la persona que la tiene manifiesta ansiedad ante cualquier situación y se enfada por motivos que no suelen tener importancia.
  • Pérdida de interés. La persona que sufre este tipo de depresión pierde interés por todo, incluso por las cosas que normalmente disfruta haciendo. Se encierra en sí misma y no le importa lo que ocurra alrededor.
  • Alteración del sueño. Los patrones de sueño suelen resultar bastante afectados por la depresión exógena. Se duerme poco o mal, e incluso, en ocasiones, se duerme demasiado.
  • Distanciamiento de amigos y familiares. La falta de interés por hacer cosas y la perspectiva negativa sobre el futuro, suponen que la persona deprimida se distancir de sus amigos y familiares y se encierre en casa sin ganas de hacer nada.

 

La prevención y el tratamiento

Lo más importante en este tipo de depresión, como en cualquier otro, es diagnosticarla y tratarla a tiempo para evitar que una depresión leve empeore. Aunque el tratamiento puede incluir sesiones de psicoterapia y tratamiento con fármacos, también se pueden introducir pequeños cambios en los hábitos del día a día.

Comprar ropa nueva, salir de la ciudad donde vivimos e irnos de vacaciones, apuntarnos a un gimnasio o incluso cambiar el camino que hacemos cada día para ir al trabajo, son formas de ir introduciendo pequeños cambios en nuestro día a día.

Es fundamental, tal y como decíamos, que se detecte cuando antes la depresión para poder tratarla. Por lo tanto, en cuanto detectemos los síntomas es preciso acudir al médico de cabecera para que nos pueda orientar sobre la solicitud de ayuda psicológica. La depresión exógena suele ser más fácil de tratar, por lo general, que la endógena.

Guía: Áreas de la psicología

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia