• La piromanía tiene una prevalencia poblacional del 1% y ocupa el tercer puesto como posible causa de incendios forestales
  • Supone el 9,79% de los incendios intencionados o con indicación de motivación
  • Ocupa el tercer puesto en la lista de posibles causas de incendios forestales, después de la quema agrícola ilegal y abandonada y las quemas de regeneración de pastos
  • Existen otros trastornos psicológicos vinculados a la producción de incendios como el trastorno de abuso de alcohol (71.7%), el de personalidad antisocial (51.46%), el de abuso de marihuana (43.17%) y el de dependencia a la nicotina (42.95%)

La piromanía tiene una prevalencia poblacional del 1% y ocupa el tercer puesto como posible causa de incendios forestales, por lo que 460.000 españoles podrían padecer piromanía en algún momento de su vida, según el análisis sobre los problemas psicológicos, el fuego y sus consecuencias, realizado por Sara Puig Pérez, directora del Máster en Psicología General Sanitaria de la Universidad Internacional de Valencia (VIU).

Según la profesora de la VIU, “las estadísticas indican que los incendios producidos por personas con piromanía suponen el 9,79% de los incendios intencionados o con indicación de motivación. No obstante, según el Ministerio de Agricultura, la piromanía ocupa el tercer puesto en la lista de posibles causas de incendios forestales después de la quema agrícola ilegal y abandonada, y las quemas de regeneración de pastos”.

Además, la experta de la VIU explica que “es importante considerar que existen otros trastornos psicológicos que se han visto vinculados a la producción de incendios. De acuerdo a las estadísticas publicadas por la Universidad de Oxford, los más destacados son el trastorno de abuso de alcohol (71.7%), el trastorno de personalidad antisocial (51.46%), el trastorno de abuso de marihuana (43.17%) y el trastorno de dependencia a la nicotina (42.95%)”.

“Estas estadísticas –continúa Sara Puig-, ponen de manifiesto la importancia de un buen tratamiento y servicio sanitario en el ámbito de la psicología a nivel nacional, con el objetivo de prevenir, en la medida de lo posible, las consecuencias que una carente atención y tratamiento psicológico pueden tener”.

La piromanía es un trastorno psicológico asentado y conocido entre los profesionales de la psicología. Actualmente, existe consenso internacional sobre qué criterios seguir para diagnosticar este trastorno psicológico. Desde la American Psychiatric Association se estipulan qué características tiene una persona con trastorno de piromanía en su manual sobre la clasificación de trastornos mentales (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders V o DSM-V), clasificado dentro de la categoría de trastornos de control de impulsos.

De acuerdo a este manual, una persona que puede ser susceptible de padecer el trastorno de piromanía ha provocado o provoca incendios de forma deliberada e intencionada en más de una ocasión. Además, siente tensión o excitación afectiva antes de provocarlos y muestra una fascinación, interés, curiosidad o tracción por el fuego y todos elementos que se emplean en él. Estas personas tienden a sentir placer, gratificación o alivio cuando provoca incendios o al presenciar o participar en las consecuencias que el fuego produce. Es importante tener en cuenta que estas personas no provocan el fuego para obtener beneficios económicos, como protesta política, expresar rabia o venganza, mejorar su vida personal u ocultar pruebas de actividad criminal, o como resultado de un delirio, alucinación o alteración de su juicio.

“Los recientes acontecimientos ocurridos en los montes de Galicia han inundado de tristeza los últimos días. Las pérdidas de vidas y de nuestra riqueza forestal es un hecho difícil de entender, motivo por el cual buscamos los posibles detonantes de esta desgracia. Expertos de diferentes campos han explicado los posibles factores que propician que el incendio que ha devastado los montes gallegos haya adquirido tal magnitud. No obstante, es importante considerar no sólo los factores que aumentan el daño, sino qué puede haber iniciado el incendio”. – Concluye-.