3G o 4G, un debate que sigue vigente

Es cuanto menos curioso que a estas alturas aún se hable de ello. Estando a las puertas de ver la que será la quinta generación de redes inalámbricas de comunicación, decidir si 3G o 4G es lo adecuado parece casi pueril.

Sin embargo, el debate sigue vivo por muy diversas razones. Y es que la cobertura LTE no llega a cubrir todo el territorio. Y en algunas zonas la fuerza de la señal no es todo lo buena que se esperaría. Aunque tenemos que decir en su defensa que el 3G tampoco alcanza el 100 % aunque sí que se extiende un poco más.

Más que una cuestión de velocidad

Aunque lo principal a la hora de analizar redes suele ser lo rápida que pueden ser estas, cabe destacar que no es lo único importante. También es esencial saber las condiciones de nuestros equipos, por ejemplo. Hay teléfonos de gama baja que no están preparados para operar con redes de cuarta generación. Y lo mismo se puede decir de otros dispositivos que utilizan una tarjeta SIM para comunicarse.

Por tanto, lo primero que debe mirarse antes de decidir 3G o 4G es si disponemos de un dispositivo adaptado a esta red. Con que uno solo de los que tenemos no sea capaz de conectarse, habrá que conformarse con una generación inferior. Aunque tampoco significa que sea peor.

Un ejemplo lo tenemos en los modems USB que se usan para conectar un ordenador en zonas en las que el WiFi no está disponible. Puede que nos parezca extraño, especialmente en las grandes áreas urbanas. Pero no todas las ciudades cuentan con este tipo de conexiones. Este tipo de modem a menudo depende de la red 3G para funcionar.

3G o 4G y la cuestión del precio

Al igual que sucede en muchos otros campos, también a la hora de elegir entre 3G o 4G solemos echar un vistazo a los precios. No a los que manejan las operadoras de telefonía, ya que por competencia suele haber pocas diferencias. Es más una cuestión del coste que tienen los terminales.

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Si estás buscando un smartphone barato, los que operan bajo la red 3G suelen ser actualmente los que tienen mejor precio. El motivo es evidente, ya que al tratarse de una tecnología que ya no es de última generación se pueden encontrar muchos terminales. No obstante hay marcas que ya no tienen disponibles este tipo de modelos porque apuestan por fabricar lo último. También es normal encontrar esta red si eliges smartphones con algunos años de antigüedad. El precio es menor, aunque se sacrifican aspectos como la velocidad de navegación y que ya hay aplicaciones que no se adaptan a estos.

Los dispositivos 4G tienen la particularidad de poder conectarse también a redes 3G. De modo que es posible mantener la cobertura en zonas a las que no llega la red de última generación. Sin embargo, hay quien cree que no merece la pena gastar más por un teléfono o cualquier tipo de terminal al que no se le pueda sacar todo el rendimiento posible.

¿Hay zonas a las que llega el 4G que el 3G no cubre?

Esta es una pregunta interesante. Y es que normalmente se piensa en que las redes con más tiempo son las que abarcan una mayor parte del territorio. Y suele ser así, aunque no en todos los casos sucede esto. De hecho, una vez que se empieza a introducir una nueva tecnología, lo normal es ir abandonando la anterior. De modo que hoy podemos ver en los mapas de cobertura antenas que emiten en 4G pero no en la generación anterior. Curioso, pero cierto.

Y es que no es de extrañar, sobre todo porque los operadores de telefonía invierten mucho dinero en ofrecer a sus clientes la mejor cobertura posible. Aunque esto signifique dejar de lado el hecho de que en áreas donde no existe red 3G pueda funcionar la cuarta generación. En España son pocos los sitios en los que se da esto, pero existen.

También hay zonas blancas en el mapa, donde no hay cobertura de ninguna clase. A medida que el 5G empiece a generalizarse, podemos esperar que suceda lo mismo. Los emisores nuevos pueden ir cubriendo una zona en la que hasta ese momento ningún teléfono podía funcionar.

¿Tiene sentido seguir hablando de 3G o 4G?

Hay quien piensa que no, mientras que otros consideran necesario hacerlo. Sobre todo porque la tercera generación no va a desaparecer, al menos a medio plazo. Se seguirán usando estas redes para dar apoyo a distintos tipos de dispositivos. Algunos apuestan por centrar el Internet de las Cosas en esta banda. Y así liberar parte del espectro de radiofrecuencia para otras tecnologías. Más allá de esto, no podemos olvidar que prácticamente todos los smartphones, tablets y terminales que incorporan una tarjeta SIM disponen de capacidad para conectarse a cualquiera de las redes inalámbricas disponibles. Si el 4G está saturado o se pierde la señal, automáticamente se buscará una red 3G. Lo que importa en estos casos ya no es la velocidad, sino no quedarse sin señal.

,Además, cuando hablamos de 3G o 4G lo cierto es que, salvo que seamos expertos en comunicaciones móviles, es más que probable que no estemos hablando ni de una generación ni de otra. Hay tecnologías intermedias que dependiendo de las tasas de transferencia o incluso de quién las clasifique se engloban dentro de la tercera o la cuarta generación. Cuando no son ni lo uno ni lo otro. Hablamos de ejemplos como el 3G+ o las redes HSPA. Está ocurriendo algo similar con el paso de 4G a 5G. La red también comienza a aumentar, sobre todo en velocidad de descarga, sin llegar a los ratios del paso siguiente.

 

Cómo afecta al público este debate

¿Tiene alguna repercusión en el público general elegir entre 3G o 4G? Lo cierto es que como usuarios apenas nos lo planteamos. Cuando miramos nuestro correo, mandamos un mensaje o llamamos a alguien lo único que nos interesa es que haya suficiente señal. No la tecnología que se utilice.