Tu día a día es una continua carrera para levantarte temprano, desayunar, hacer que tus hijos se levanten y se vistan, llegar a tiempo al colegio y al trabajo, comer en media hora, ir a buscar a tus hijos y quedarte dormido o dormida en el sofá de puro agotamiento y estrés.

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Las vacaciones de verano ya quedaron lejos y nos hemos sumergido en la rutina diaria con todo el estrés que esto supone. En dosis bajas el estrés puede hacernos más activos y que estemos en movimiento, pero cuando nuestra vida es un continuo estrés hay que tomar medidas.

 

Haz terapia durante la ducha

Todos conocemos los beneficios del agua y sus efectos en la relajación. Solemos ducharnos por la mañana y/o por la noche por una razón de higiene, pero la ducha puede aportar mucho más si regulamos la temperatura.

La ducha que tomas por la mañana debe darte energía y la que tomas por la noche debe relajarte y prepararte para descansar por la noche. En este sentido la temperatura del agua es importante. Con el agua caliente tus vasos sanguíneos se dilatarán e irás liberando tensiones y con el agua fría, estimularás la circulación y ayudarás a luchar a tu cuerpo contra el cansancio físico y mental.

 

Sonríe, aunque no tengas ganas

Un estudio realizado por la Universidad de Kansas demostró que sonreír, aunque sea sin ganas, ayuda a superar la sensación de estrés Se dividió a los participantes del estudio en dos grupos y a uno se les pidió que sonrieran sin ganas. Ambos grupos realizaron tareas estresantes.

El resultado fue que todos los participantes sonrientes tenían una frecuencia cardíaca más baja y lograban gestionar mejor el estrés.

 

No te estreses con las tareas de la casa: ponte manos a la obra y hazlas

Todos tendemos a agobiarnos con ese montón de platos que hay en el fregadero, y no hay manera de encontrar el momento para lavarlos. Busca tareas que sean sencillas y repetitivas, esa repetición resulta relajante para el cerebro y ayuda a combatir el estrés.

Ponerte a planchar también es otra buena opción. No solo lograrás dejar tu ropa colocada y ordenada, sino que además te relajarás con el movimiento repetitivo de la plancha sobre la tabla de planchar.

 

Shinrin Yoku

Esta técnica japonesa consiste en pasear por entornos naturales con los cinco sentidos alerta. Siente el aire, la tierra y la hierba bajo tus pies, toca las plantas y los troncos de los árboles, las piedras, el agua del río.

Come la fruta que encuentres, y sumérgete de lleno en la experiencia de sentir la naturaleza a fondo. Escucha con atención los sonidos del bosque.

Lo ideal es practicar esta técnica varias veces a la semana, sin embargo, no todos vivimos en el campo o cerca de un bosque, por lo que puedes utilizar un parque y pasear un rato cada día. Es importante que no lleves tu móvil contigo y que dejes volar tu imaginación sin centrarte en tus problemas y en las preocupaciones del día a día.

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia