El próximo 1 de mayo, como todos los años, celebraremos el Día Internacional de los trabajadores. A nadie le pasará desapercibida tal fecha, posiblemente porque, además de tratarse de un día reivindicativo de las diferentes demandas sociales y laborales de los trabajadores, el hecho de ser día festivo con carácter nacional, ayuda a tanto a su recuerdo como a las connotaciones que comporta.

Sin restarle un ápice a la importancia que supone la conmemoración del 1º de Mayo es inevitable recordar que, con antelación a ese día, el calendario nos hace pasar, necesariamente, por el 28 de abril, menos conocido, más modesto, no festivo, este año 2018 es un sábado cualquiera pero tanto o más relevante que el 1º de mayo porque celebramos el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo

En el marco reivindicativo que supone el Día Internacional de los Trabajadores sería deseable poner en valor que, para reclamar los derechos laborales el 1º de mayo, hay que atravesar previamente por el 28 de abril para que, en condiciones de seguridad y salud, anualmente, sin menoscabar nuestra integridad física y, en la medida de lo posible, en un contexto de bienestar laboral, los trabajadores puedan llevar a cabo sus manifestaciones.

La OIT celebra el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo el 28 de abril con el fin de promover la prevención de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales en todo el mundo, pero hagamos de esta fecha un NO mayúsculo, rotundo:

  • NO nos quedemos en una fecha señalada, hagamos que todo el año sea 28 de abril.
  • NO nos limitemos al ámbito laboral, proyectemos la cultura preventiva en nuestros hogares, en nuestro ocio, en nuestras actividades cotidianas, las 24 horas del día.
  • NO reduzcamos la salud a la mera ausencia de enfermedades, a la salud física, aspiremos al completo bienestar en nuestras vidas incluyendo la salud mental y social.
  • NO permanezcamos en las tradicionales políticas de salud, procesos arcaicos de medidas infructuosas, investiguemos nuevas tendencias que mejoren nuestras condiciones laborales y personales, conozcamos nuevos factores de riesgo para iniciar de forma prematura su control y reducción.
  • NO arrinconemos las políticas preventivas de las empresas en iniciativas de tercer nivel expuestas a interminables trámites burocráticos, simplifiquemos las iniciativas para su rápida implantación.
  • NO limitemos la formación preventiva a tediosos cursos que los trabajadores perciben como una pérdida de tiempo, innovemos en los aspectos docentes introduciendo la practicidad en las explicaciones y la pedagogía sobre sus fines. 

La celebración del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo debe aumentar la conciencia internacional sobre la importancia de trabajar en condiciones de seguridad pero asumiendo que es una tarea de todos: Sindicatos, Organizaciones empresariales y representantes de los gobiernos que deben, de forma conjunta promover políticas eficaces que garanticen en completo estado de bienestar.

Autor

Federico Estardid Colom.

Profesor colaborador de la Universidad Internacional de Valencia (VIU) Máster Universitario en Prevención de Riesgos Laborales